" El descanso es sumamente importante para cualquier tipo de ser viviente; los sueños son pequeñas demostraciones de que alguien está vivo... "
" Gran Libro de los Ángeles Caídos; Capítulo 3; Versos 20 al 22 "
El paisaje era agradable, delante se dibujaba un largo camino infinito, de finas piedras grises y pulidas. Los árboles estaban al borde del camino, perfectamente ordenados y lineados. Algún que otro pájaro venía alguna vez desde lo lejos, pero nunca se quedaba en las ramas finas de los dichos árboles, o los bordes de los bancos claros, que siempre se hallaban vacíos.
El pequeño joven, sentado, acurrucado entre sus propias piernas justo en medio del camino, miró al claro cielo sin nube alguna, sin vida alguna.
Ni siquiera con él había vida humana...
Su brazo izquierdo, totalmente cubierto por metal, quedó estirado, ansiando ese color claro.
Se giró de repente. Su objeto electrónico, el cual todavía no dominaba, había detectado un suave movimiento a su espalda. El aire ni siquiera se movió un milímetro cuando el niño se levantó y la miró.
La niña se acercó a él, y se agachó a varios palmos de su rostro.
- Tienes que venir, Seeker. ¡He encontrado algo! -Exclamó, agarrándolo por un brazo para intentarlo levantar, cosa que no podía ya que no poseía la fuerza suficiente para su peso.
- ¿Qué ha encontrado, Mi Señora? -Preguntó con una cálida sonrisa, levantándose lentamente.
La niña mostró cara de decepción, dejando caer los hombros.
- Te he dicho siempre que no me llames "Mi Señora", Seeker...
- Perdón; ¿Entonces como quiere que le llame?
El niño bajó su rostro unos centímetros para hacer una pequeña reverencia de disculpas.
- Como prefieras, pero tampoco me trates de usted...
- Entonces... -Pensó durante un segundo; la barra central del Kronnos se estaba cargando; habló cuando llegó a finalizarse y apareció el nombre grande y claro en la pantalla azulada, dominándola por completo-. Como Lord Aeldon te llama Ashley, yo te llamaré Achlys. Porque ese es tu verdadero, ¿Verdad?
- Como quieras... -Repitió, sonriendo; era una curva de labios mucho más fría comparada con la de Seeker-. Los dos nombres me pueden nombrar, el diferente significado que les des a cada uno puede hacer que tan solo uno sea el verdadero.
Pasaron unas letras rápidas por la pantalla: "Muerte, oscuridad, niebla..."
- Bien entonces. Vamos donde me querías enseñar algo, Achlys.
- ¡Claro!
La niña lo agarró por una mano y lo arrastró camino abajo. Él no podía ver su alrededor ni a donde se dirigían; porque empezó a ir todo absolutamente rápido e imposible de distinguir en esa niebla repentina. Solo la veía a ella, el centro de su mente, y ese fino tacto de sus manos.
Le agradaba, le encantaba; siempre lo recordaba con nostalgia...
- Llegamos.
Un gran precipicio se avecinaba delante de ellos. Era un gran agujero colocado en medio del camino.
- Hay un pasillo que lleva a un lugar secreto ahí abajo. Quiero que lo veas...
- Muy bien, bajemos entonces -Sonrió Seeker, señalando su Kronnos varias sensaciones, entre ellas curiosidad.
No les costó demasiado descender por las rocas; había tan solo cinco metros hasta llegar al suelo firme, donde continuaba otra abertura diferente, esta vez en horizontal.
La niña se agarró a la espalda de la creación, fuerte, como si tuviera miedo de ese oscuro lugar. Él sonrió, e iluminó el sitio de tonos azulados a causa del laser que disparó.
Unos ojos se encendieron en la penumbra, contrarrestando y luchando contra la luminiscencia de Seeker.
El misterioso ser del ojo blanco gigante se deslizó como una misma sombra, y flotó hacia el chico, el cual ya estaba empuñando una espada que relucía de honor entre sus manos, asustado. Temblaba.
Quiero salir, quiero salir...
Esa voz desesperada... Se sentía...
No le sirvió de nada, porque le traspasó cuando intentó hundirle la espada por completo en las supuestas carnes. El enfurecido y desconocido monstruo, hizo caer al suelo a Seeker, mientras empezaba a desvanecerse a la vez que el chico le golpeaba con los puños metalizados ya que su espada había desaparecido.
No tuvo menor acierto. Se ahogaba... El monstruo lo agarraba por el cuello sin ni siquiera tocarlo... Iba con prisa, algo le decía que quería escapar.
Seeker se quedó respirando entrecortadamente, solo y rendido, más por el pánico que por el agotamiento.
La niña, la cual supuestamente se había quedado observando aterrorizada, se le acercó, y él la vio inclinarse para observarlo sin decir ni una palabra. A él le hubiese parecido normal que mostrase cara de preocupación o interés, pero no; sonreía con una mueca malévola.
Se agachó, acercándose todavía más a su rostro, y cuando el chico, con el pulso completamente acelerado, sintió ese frío aliento rozar suavemente la punta de sus finos labios resecos, cerró los ojos.
Y tan solo sintió un olor que le recorrió por todo el cuerpo, quemándolo entre gritos. Unas agujas se le clavaban en la punta de cada dedo, traspasándole completamente las carnes y los huesos. El horror que sentía le provocaba una compresión total de sus huesos, haciéndolos pedazos cada vez que crujían. Otro grito... Sus carnes quedaban completamente desnudas al ser rodaba su piel bruscamente, estirándola y tirando de ella como si fuera un simple vestido sucio que debía ser arrancado.
De repente, una única punzada al centro de su ojo anteriormente tapado. Y... Se durmió.
" Inyectando proporción aguda de Nanoakashka negativa "
Pip, pip, pip...
" Incremento de pulsaciones, resultado positivo. Realizando carga electromagnética de nivel 10 y aumentando "
Entre esa oscuridad, tan solo notó chispas... No podía inmutarse... Tan solo un leve cosquilleo rozaba su piel, cuando debía haber sido el dolor más escalofriante de toda su corta vida.
" Insensibilidad conseguida. Llegando al punto A y apuntando. Cargando partículas hidroeléctricas a 300 grados bajo cero... "
Algo se introdujo dentro de su ojo izquierdo, llenándolo. Pudo notar frío, pero no le provocaba ya dolor. Seguidamente, se sintió rendido.
- Sigue sin gustarme esa vocecita aguda...
- ¿Entonces porqué no lo dices tu todo eso, hermano?
- Creo que sería un poquito raro que YO tuviera esa voz...
Risas... Malévolas...
Se despertó, las sabanas le quedaban pegadas a la piel sin ni siquiera haber podido sudar. La pantalla nitrógena le mostraba el pánico. Le dio el botón de salir, y guardó el sueño sin sensaciones en su respectivo lugar. En Futuro, lo dejó en modo Reacción Fría, para que su cuerpo y sus acciones reaccionaran de tal forma después de darle a "Aplicar".
Se incorporó, colocando su cabeza apoyada entre sus manos. Por alguna razón que desconocía, seguía notando un leve rastro de pánico. Le dio a "Aplicar".
La pequeña habitación oscura estaba apenas iluminada por un gran cuadrado azulado que simulaba una ventana al exterior. Miró el armario curvado al lado de la puerta automática de metal, cerrando el ambiente gris. Se levantó y sus dedos rozaron la abertura del anterior armario nombrado, esta se iluminó y lo abrió lentamente, soltando un humo que llenó de misterio la acción.
Allí tan solo había una armadura. Blanca y pulida, la cual relucía a causa de los miles de interruptores de colores por las múltiples opciones que aguardaban en su interior.
Apoyó la palma de su mano en el botón central, y se abrió.
- Perfecto...
Las grandes puertas automáticas se abrieron al sentir la presencia latente del objeto, el cual dejó paso a un ser que andaba con lentas pero seguras pisadas.
- ¡Eh! ¡Seeker!
Su ojo negro giró la perspectiva hacia su derecha y vio a una chica de pelo castaño y heterocromía llameante y enérgica, con la cara cortada; cicatrices producidas por su gran ansía a todo tipo de desafíos. Como muestra de ello, sostenía un casco alargado de tonos brillantes y grises rodeándolo con el brazo. Se colocó sus gafas de un único cristal rojo y alargado, con aire chulesco.
- ¿La traerás para que le enseñe pilotar en un Extreme Soul?
- ¿Debería saltarse los pasos básicos de la Elemental?
- Por supuesto... -De su muñequera negra, salió un pequeño listado trasparente de luz, el cual empezó a releer-. Su cuerpo es fuerte y la resistencia mental es excepcional. Fue perfectamente analizada para las pruebas, y las superará todas a un nivel de 100. El mejor.
- Entonces, si es tan buena, yo combatiré contra ella en un duelo cuando esté lo suficientemente preparada a la hora de información.
- Creo que no serás capaz de hacerle el mínimo daño -Sonrió burlonamente-. Mejor que combata conmigo en un duelo elevado.
Rabia... Rabia... Ansias... Muerte...
- No te atrevas a contradecirme nada, Aku.
Ella pudo ver la horrible escena en que el punto brillante de su ojo visible se expandía hasta comerse toda la zona oscura, convirtiéndolo todo en algo completamente blanco.
- Vale... -Retrocedió, observando el suelo-. Te enviaré el número secreto de la Road Zone al Kronnos mediante el InstanTT II, al Zah siguiente.
En la ciudad de SWB, el tiempo se contaba a un futuro cercano a causa de que la mayoría de sus habitantes eran inmortales o podían vivir durante muchos siglos.
Día: Egh; Noche: Ohl. El día empezaba con el nacimiento de la Luna Reluciente: Hoh, y terminaba con el nacimiento del crepúsculo, Zch. Y la noche empezaba desde que se asomaba la primera estrella, llamadas, en Seeythe, Tzzu; y la Luna Pálida siempre esférica, Sku; terminando en el mismo nacimiento de la Luna Reluciente.
Solo había un pequeño lapsus de tiempo, ente el nacimiento del crepúsculo y la aparición de la primera estrella, el cual siempre quedaba bañado por una luz anaranjada, casi de tonos rojizos. Como parecía estar el aire teñido de sangre, ese tiempo lo nombraron como Whar. Durante ese intervalo se produció la Segunda Guerra de SWB. junto con la invasión de la Organización de Demonios.
- Está con Lucifer -Le dijo él-. Ahora vendrá. Infórmale sobre eso cuando termine el Inicio.
En una sala pequeña, donde tan solo se hallaban unas pequeñas escaleras delante de su vista, estaba el demonio, de pie, empuñando una espada.
- Ahora, siervo de SWB, demuestra tu lealtad hacia mi.
Los largos cabellos rubios de Lucifer ondearon cuando agarró por la hoja dicho instrumento letal de oro que relucía entre ese lugar sin luces ajenas; se la entregó a la chica, cubierta por una capa oscura, y totalmente agachada. Levantó la mirada oscura y malévola, y sostuvo la espada entre sus manos por la misma hoja, rozándola y haciéndose heridas, produciendo a causa de la fuerza abundante sangre.
-Ahora, muéstrame tu lealtad a la ciudad.
La agarró por la empuñadura con ambas manos, rodeándolas en si mismas, para apuntarse justo al centro de la cabeza. Entonces, con la mano izquierda, se sostuvo con esos guantes metálicos los largos cabellos oscuros, los cuales cayeron sin mostrar resistencia alguna al ser rozados levemente con el filo de la gran espada, la cual brilló por la sangre de sus palmas; no le dolió.
- Excelente, Achlys. Ve, entrena, y muestra fidelidad al ejército para conseguir nuestro objetivo.
Ella se levantó, dio un paso, dejando atrás esos cabellos manchados en rojo.
- Te nombro, Knight A Kronnos, de la Élite Real de SWB.
- Ahí está... ¡Roger!
- Da miedo...
- No te cagues, estúpido... Solo porque Lucifer en persona le haya ascendido a la Élite sin pasar por la Fase Básica... -Soltó con ironía.
- Pues así parece que también te cagas de ella, Loreane.
Al pasar la nueva Knight, vio a los Murmuradores -Curiosamente, así se llamaba a los novatos de la Fase Básica-, en un rincón; sus ojos se clavaron en la mujer de cabello claro que le estaba dando pequeños codazos al hombre. Esta paró a causa del respingo causado por ese pánico... al ver que detenía sus pasos y se acercaba a ellos.
A Roger se le aflojaron las piernas, se dio cuenta que ya se hallaba de rodillas al suelo resbaladizo por el sudor frío que ya caía de su frente. Era absolutamente imposible que ese monstruo con el cuerpo de una bella joven de apenas dieciséis años se hubiera vuelto más grande, más de lo que había hecho.
En apenas un nanosegundo sus garras afiladas vistas como una sombra oscura se deslizaron y apretaron el cuello de piel morena de la mujer, que quedó empotrada contra esa pared de metal oscuro.
La atención de los demonios de alrededor se puso en ese punto, atemorizados.
- Tú... ¿Acaso quieres que me alimente de tu sucia alma, demonio?
- No... ¡No...! Yo...
Sus garras de niebla desaparecieron de repente, dejando al suelo a la pequeña mujer, mirando al monstruo desde abajo, como acercaba sus pies escondidos bajo esa armadura, clara, la de los Knights de Élite.
- Aprecia tu alma, aunque sea sucia. Por lo menos tienes... tienes algo con lo que podré alimentarme más tarde... -Se detuvo al apreciar ese temor que mostraba todos los rostros del lugar; sonrió con maquiavelismo.
Los demonios se quedaron asustados, apartados a una distancia prudente. Solo hubo uno de ellos que salió entre la multitud de rostros pálidos para acercarse por detrás. A los diez pasos, sin girarse, ella se detuvo.
- ¿Qué deseas, Seeker? -Le preguntó con una sonrisa, terrorífica y amable a la vez. Él no la pudo ver, pero si que el Kronnos la identificó como "miedo" y "deseo"... Ambas cosas a la vez.
- Guiarte -Respondió sin más.
- No creo que haga falta; se moverme sola.
Dicho esto empezó a andar de nuevo, pero Seeker ya se había lanzado y le agarró la mano para que se detuviera, provocando un silencio eterno al lugar. Varios subordinados de SWB se llevaron las manos a la boca, pensando lo que se había jugado el chico al mantener contacto con semejante criatura viviente.
- Quiero enseñarte... Achlys.
La sonrisa de ella no se borró cuando se estuvo girando, lentamente a los ojos del chico, que le hizo recordar a la niña que se giraba de esa forma para estirarle de la manga. Su nombre gritado por esa aguda vocecilla todavía temblaba en sus oídos... Después de todo ese tiempo... Después de las guerras... Y de todas las batallas...
Cerró sus dos ojos, y se concentró en los negros de ella, los cuales no reflectaban ni su alrededor. Solo... Venganza; algo que le serviría para efectuar su plan contra su enemigo.
- Te queda bien tu nuevo corte de pelo... -Le sonrió-. Pero creo que te quedaría aun mejor con una armadura y una capa apropiada para pasearte y para los enfrentamientos. La que llevas es de batalla.
- ¿Y la tuya? -Dudó ella, con la ceja alzada, ya que eran asombrosamente parecidas hasta en los destellos de luz que causaban a la vista; tan solo se diferenciaban por las lineas rectas que la cubrían dándole una perfecta forma para cada tipo de cuerpo. Las de ella eran moradas y las de él, rojas.
- Mejor larguémonos de aquí... Estamos llamando demasiado la atención... El Kronnos marca el grado de sigilo de un 2%.
- ¿Y qué? Aquí todos se lo dicen a todos. Ya somos conocidos por toda la base en estos momentos. La mayoría de estos tienen la habilidad de la telepatía...Déjalo... Tenemos que irnos. Igualmente nos esperan en la base 42 B...
- OK. Igualmente no tengo nada mejor que hacer ahora mismo... -Bostezó, y siguió a su compañero, el cual estuvo... agradecido. Por fin... Solo se repetían esas palabras en su mente... “Por fin...”
- ¿”Por fin”? Sin duda no sabe lo que le espera... ¿No crees?
El alarma interno de la chica se activó de golpe, algo extraño en su ser y en la paz de sus tierras. Pero algo había alterado el rumbo de las esferas y el destino. Algo que justamente se hallaba encima de la barandilla de madera del mirador sagrado, observando como la chica de cabellos rubios se acercaba a él con pasos pequeños y lentos; a no ser por su rostro calmado, todo el mundo hubiese pensado que estaría asustada. Después, la misteriosa sombra vestida con capa, se giró para ver la eterna puesta de sol del lugar.
- ¿Qué haces en Silimaurë? -Preguntó. De sus manos apareció de repente una gran espada, ancha y plateada, la cual brillaba como el sol del crepúsculo que se estaba escondiendo entre las montañas.
- Como si no pudiese venir cuando quisiera... Estos son unos mundos libres. Al menos para mí... -Suspiró, dejando salir pequeñas risitas sin mostrar su rostro.
- ¡Te he preguntado que haces...!
- ¿Acaso pretendes luchar, Princesa de Silimaurë? -Esta vez se giró para dejar observar su ojo relucir en rojo, siniestro. Sus labios estaban tapados por un pañuelo oscuro, por lo cual no se veía que se movían, pero había ironía en sus palabras.
- Si es necesario para que te vayas sí. Aquí ya no te necesitamos, ya que nunca nos has prestado tu apoyo ni tu ayuda... -Con un rápido movimiento, sus cabellos se ajustaron por completo, anudados en forma de una coleta alta a la cabeza de la chica.
- Tampoco es que os lo deba. Vosotros decidisteis quedaros... ¿No?
- ¡Calla! ¡No nos diste ningún lugar donde pudiéramos ir! ¡Tuvimos que quedaros alejados de los humanos, de los ángeles y de los demonios!
- Aun así sigues manteniendo contacto con los Arcángeles Traidores... -Se giró, aun sujeto a la barra con ambos pies, y la mano izquierda. La derecha la usaba para subirse la máscara de tela, la cual constantemente le resbalaba.
- Me ayudarán a combatir contigo...
- ¡DIOS! Ya me he metido en la Tercera Guerra de SWB... La primera, cuando intentaron invadir la ciudad los ángeles... La segunda, cuando la invadieron los demonios... ¿Y ahora qué? Ellos ya tienen SWB. Vosotros ya tenéis Silimaurë. ¿Acaso queréis el mundo de los humanos?
- No me pongas al mismo nivel de los demonios, Aeldon...
- Después de tanto tiempo pronuncias mi nombre... ¿Eh? -Hizo una sonrisita picarona, y se levantó de allí, dejando ver su alta silueta-. Y no, no te ponía al mismo nivel. Se que tu serás capaz de retarme ahora mismo y aquí mismo.
Lo que le causó realmente espanto a la chica, el cual no mostró, era que Aeldon mantenía su ojo izquierdo completamente tapado por el mismo pañuelo que no dejaba ver su boca. Algo oscuro y poderoso se podría hallar detrás.
- Acertaste, Príncipe de SWB... ¿O debería decir, ex-Príncipe? -Cuestionó, empuñando la espada con las dos manos; era difícil de creer que pudiera sostener semejante metal con esos brazos tan pequeños.
- No importará lo que digas. Importará lo que suceda... Ah, y puedes atacarme. No pienso luchar contra ti, Selene. Eres una pieza clave para este juego.
- ¿Pieza clave? ¿Después de abandonarme piensas utilizarme? Típico de ti.
- Te sigue afectando demasiado el odio. Ese era un error que cometí...
- Los errores se acaban pagando tarde o temprano...
Con sigilo y rápido, Selene se acercó apuntando al pecho del chico, el cual quedó atravesado al instante por la espada con un corte limpio, el cual apenas dejó sangre salir... A decir verdad, no salía sangre en absoluto... Ni una gota. La chica intentó sacar la espada incrustada, pero a pesar de sus esfuerzos, no pudo. Fue cuando el chico desvió su mirada.
- Te dije que no te atacaría, no que no me defendería si lo intentabas tú.
- Serás...
- Sabes que tengo que hacer algo antes de morir, Selene. No puedo abandonarla ahora...
Su mano enguantada se colocó encima de la mano pálida de la chica, y con fuerza, la ayudó a sacar la espada de su pecho. Sin embargo, provocó dolor por parte de la Princesa de Silimaurë, la cual dejó caer la espada al suelo de tierra, la cual hizo un estruendo, mientras se miraba la mano completamente seca, como si solo huesos y piel habitasen en ella, habiéndose comido por completo la carne y la sangre de sus venas.
- Monstruo...
Miró fijamente su ojo al levantar el rostro. Él no mostraba expresión esta vez.
- Es algo natural. La luz y la oscuridad nunca podrán estar unidas. Un error... Tan solo fuiste un error...
Algo invadió de rabia a la chica... Absoluta rabia.
- ¡Vete! ¡Fuera de este mundo! -Saltó Selene, incontrolada. Recibió una sonrisa por parte de Él.
- Tranquila, tranquila... Todo se solucionará al final. Como dijiste, pagaré por mis errores. Y pagaré un alto precio...
Después de ese día, se movió la eterna puesta de sol de Silimaurë, dejando casi ver las estrellas.
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