Cuando miras a tu alrededor, y está oscuro; cuando ves que todo lo que puedes llegar a ver está al alcance de tus manos... Has perdido.




Las historias cuentan que los ángeles caídos son seres tenebrosamente oscuros y maliciosos, los cuales han sido expulsados por las leyes del cielo. La mayoría de leyendas se basan en ese concepto, cambiando algunas cosas solamente pero manteniendo las ideologías fijas y normales. Las que describen a los mismos ángeles oscuros.


Pero ningun humano a fin de cuentas ha descubierto verdaderamente que son o quienes son.


Excepto ellos mismos...




Gran Libro de los Ángeles Caídos, Capítulo 1; Versos 1 al 5.

~


[II] Chapter 3. ¿Pesadilla?

viernes 26 de junio de 2009




" El descanso es sumamente importante para cualquier tipo de ser viviente; los sueños son pequeñas demostraciones de que alguien está vivo... "

" Gran Libro de los Ángeles Caídos; Capítulo 3; Versos 20 al 22 "


El paisaje era agradable, delante se dibujaba un largo camino infinito, de finas piedras grises y pulidas. Los árboles estaban al borde del camino, perfectamente ordenados y lineados. Algún que otro pájaro venía alguna vez desde lo lejos, pero nunca se quedaba en las ramas finas de los dichos árboles, o los bordes de los bancos claros, que siempre se hallaban vacíos.

El pequeño joven, sentado, acurrucado entre sus propias piernas justo en medio del camino, miró al claro cielo sin nube alguna, sin vida alguna.

Ni siquiera con él había vida humana...

Su brazo izquierdo, totalmente cubierto por metal, quedó estirado, ansiando ese color claro.

Se giró de repente. Su objeto electrónico, el cual todavía no dominaba, había detectado un suave movimiento a su espalda. El aire ni siquiera se movió un milímetro cuando el niño se levantó y la miró.

La niña se acercó a él, y se agachó a varios palmos de su rostro.

- Tienes que venir, Seeker. ¡He encontrado algo! -Exclamó, agarrándolo por un brazo para intentarlo levantar, cosa que no podía ya que no poseía la fuerza suficiente para su peso.
- ¿Qué ha encontrado, Mi Señora? -Preguntó con una cálida sonrisa, levantándose lentamente.

La niña mostró cara de decepción, dejando caer los hombros.

- Te he dicho siempre que no me llames "Mi Señora", Seeker...
- Perdón; ¿Entonces como quiere que le llame?

El niño bajó su rostro unos centímetros para hacer una pequeña reverencia de disculpas.

- Como prefieras, pero tampoco me trates de usted...
- Entonces... -Pensó durante un segundo; la barra central del Kronnos se estaba cargando; habló cuando llegó a finalizarse y apareció el nombre grande y claro en la pantalla azulada, dominándola por completo-. Como Lord Aeldon te llama Ashley, yo te llamaré Achlys. Porque ese es tu verdadero, ¿Verdad?
- Como quieras... -Repitió, sonriendo; era una curva de labios mucho más fría comparada con la de Seeker-. Los dos nombres me pueden nombrar, el diferente significado que les des a cada uno puede hacer que tan solo uno sea el verdadero.

Pasaron unas letras rápidas por la pantalla: "Muerte, oscuridad, niebla..."

- Bien entonces. Vamos donde me querías enseñar algo, Achlys.
- ¡Claro!

La niña lo agarró por una mano y lo arrastró camino abajo. Él no podía ver su alrededor ni a donde se dirigían; porque empezó a ir todo absolutamente rápido e imposible de distinguir en esa niebla repentina. Solo la veía a ella, el centro de su mente, y ese fino tacto de sus manos.

Le agradaba, le encantaba; siempre lo recordaba con nostalgia...

- Llegamos.

Un gran precipicio se avecinaba delante de ellos. Era un gran agujero colocado en medio del camino.

- Hay un pasillo que lleva a un lugar secreto ahí abajo. Quiero que lo veas...
- Muy bien, bajemos entonces -Sonrió Seeker, señalando su Kronnos varias sensaciones, entre ellas curiosidad.

No les costó demasiado descender por las rocas; había tan solo cinco metros hasta llegar al suelo firme, donde continuaba otra abertura diferente, esta vez en horizontal.

La niña se agarró a la espalda de la creación, fuerte, como si tuviera miedo de ese oscuro lugar. Él sonrió, e iluminó el sitio de tonos azulados a causa del laser que disparó.

Unos ojos se encendieron en la penumbra, contrarrestando y luchando contra la luminiscencia de Seeker.

El misterioso ser del ojo blanco gigante se deslizó como una misma sombra, y flotó hacia el chico, el cual ya estaba empuñando una espada que relucía de honor entre sus manos, asustado. Temblaba.

Quiero salir, quiero salir...

Esa voz desesperada... Se sentía...

No le sirvió de nada, porque le traspasó cuando intentó hundirle la espada por completo en las supuestas carnes. El enfurecido y desconocido monstruo, hizo caer al suelo a Seeker, mientras empezaba a desvanecerse a la vez que el chico le golpeaba con los puños metalizados ya que su espada había desaparecido.

No tuvo menor acierto. Se ahogaba... El monstruo lo agarraba por el cuello sin ni siquiera tocarlo... Iba con prisa, algo le decía que quería escapar.

Seeker se quedó respirando entrecortadamente, solo y rendido, más por el pánico que por el agotamiento.

La niña, la cual supuestamente se había quedado observando aterrorizada, se le acercó, y él la vio inclinarse para observarlo sin decir ni una palabra. A él le hubiese parecido normal que mostrase cara de preocupación o interés, pero no; sonreía con una mueca malévola.

Se agachó, acercándose todavía más a su rostro, y cuando el chico, con el pulso completamente acelerado, sintió ese frío aliento rozar suavemente la punta de sus finos labios resecos, cerró los ojos.

Y tan solo sintió un olor que le recorrió por todo el cuerpo, quemándolo entre gritos. Unas agujas se le clavaban en la punta de cada dedo, traspasándole completamente las carnes y los huesos. El horror que sentía le provocaba una compresión total de sus huesos, haciéndolos pedazos cada vez que crujían. Otro grito... Sus carnes quedaban completamente desnudas al ser rodaba su piel bruscamente, estirándola y tirando de ella como si fuera un simple vestido sucio que debía ser arrancado.

De repente, una única punzada al centro de su ojo anteriormente tapado. Y... Se durmió.


" Inyectando proporción aguda de Nanoakashka negativa "

Pip, pip, pip...

" Incremento de pulsaciones, resultado positivo. Realizando carga electromagnética de nivel 10 y aumentando "

Entre esa oscuridad, tan solo notó chispas... No podía inmutarse... Tan solo un leve cosquilleo rozaba su piel, cuando debía haber sido el dolor más escalofriante de toda su corta vida.

" Insensibilidad conseguida. Llegando al punto A y apuntando. Cargando partículas hidroeléctricas a 300 grados bajo cero... "

Algo se introdujo dentro de su ojo izquierdo, llenándolo. Pudo notar frío, pero no le provocaba ya dolor. Seguidamente, se sintió rendido.

- Sigue sin gustarme esa vocecita aguda...
- ¿Entonces porqué no lo dices tu todo eso, hermano?
- Creo que sería un poquito raro que YO tuviera esa voz...

Risas... Malévolas...


Se despertó, las sabanas le quedaban pegadas a la piel sin ni siquiera haber podido sudar. La pantalla nitrógena le mostraba el pánico. Le dio el botón de salir, y guardó el sueño sin sensaciones en su respectivo lugar. En Futuro, lo dejó en modo Reacción Fría, para que su cuerpo y sus acciones reaccionaran de tal forma después de darle a "Aplicar".

Se incorporó, colocando su cabeza apoyada entre sus manos. Por alguna razón que desconocía, seguía notando un leve rastro de pánico. Le dio a "Aplicar".

La pequeña habitación oscura estaba apenas iluminada por un gran cuadrado azulado que simulaba una ventana al exterior. Miró el armario curvado al lado de la puerta automática de metal, cerrando el ambiente gris. Se levantó y sus dedos rozaron la abertura del anterior armario nombrado, esta se iluminó y lo abrió lentamente, soltando un humo que llenó de misterio la acción.

Allí tan solo había una armadura. Blanca y pulida, la cual relucía a causa de los miles de interruptores de colores por las múltiples opciones que aguardaban en su interior.

Apoyó la palma de su mano en el botón central, y se abrió.

- Perfecto...


Las grandes puertas automáticas se abrieron al sentir la presencia latente del objeto, el cual dejó paso a un ser que andaba con lentas pero seguras pisadas.

- ¡Eh! ¡Seeker!

Su ojo negro giró la perspectiva hacia su derecha y vio a una chica de pelo castaño y heterocromía llameante y enérgica, con la cara cortada; cicatrices producidas por su gran ansía a todo tipo de desafíos. Como muestra de ello, sostenía un casco alargado de tonos brillantes y grises rodeándolo con el brazo. Se colocó sus gafas de un único cristal rojo y alargado, con aire chulesco.

- ¿La traerás para que le enseñe pilotar en un Extreme Soul?
- ¿Debería saltarse los pasos básicos de la Elemental?
- Por supuesto... -De su muñequera negra, salió un pequeño listado trasparente de luz, el cual empezó a releer-. Su cuerpo es fuerte y la resistencia mental es excepcional. Fue perfectamente analizada para las pruebas, y las superará todas a un nivel de 100. El mejor.
- Entonces, si es tan buena, yo combatiré contra ella en un duelo cuando esté lo suficientemente preparada a la hora de información.
- Creo que no serás capaz de hacerle el mínimo daño -Sonrió burlonamente-. Mejor que combata conmigo en un duelo elevado.

Rabia... Rabia... Ansias... Muerte...

- No te atrevas a contradecirme nada, Aku.

Ella pudo ver la horrible escena en que el punto brillante de su ojo visible se expandía hasta comerse toda la zona oscura, convirtiéndolo todo en algo completamente blanco.

- Vale... -Retrocedió, observando el suelo-. Te enviaré el número secreto de la Road Zone al Kronnos mediante el InstanTT II, al Zah siguiente.

En la ciudad de SWB, el tiempo se contaba a un futuro cercano a causa de que la mayoría de sus habitantes eran inmortales o podían vivir durante muchos siglos.

Día: Egh; Noche: Ohl. El día empezaba con el nacimiento de la Luna Reluciente: Hoh, y terminaba con el nacimiento del crepúsculo, Zch. Y la noche empezaba desde que se asomaba la primera estrella, llamadas, en Seeythe, Tzzu; y la Luna Pálida siempre esférica, Sku; terminando en el mismo nacimiento de la Luna Reluciente.

Solo había un pequeño lapsus de tiempo, ente el nacimiento del crepúsculo y la aparición de la primera estrella, el cual siempre quedaba bañado por una luz anaranjada, casi de tonos rojizos. Como parecía estar el aire teñido de sangre, ese tiempo lo nombraron como Whar. Durante ese intervalo se produció la Segunda Guerra de SWB. junto con la invasión de la Organización de Demonios.

- Está con Lucifer -Le dijo él-. Ahora vendrá. Infórmale sobre eso cuando termine el Inicio.



En una sala pequeña, donde tan solo se hallaban unas pequeñas escaleras delante de su vista, estaba el demonio, de pie, empuñando una espada.

- Ahora, siervo de SWB, demuestra tu lealtad hacia mi.

Los largos cabellos rubios de Lucifer ondearon cuando agarró por la hoja dicho instrumento letal de oro que relucía entre ese lugar sin luces ajenas; se la entregó a la chica, cubierta por una capa oscura, y totalmente agachada. Levantó la mirada oscura y malévola, y sostuvo la espada entre sus manos por la misma hoja, rozándola y haciéndose heridas, produciendo a causa de la fuerza abundante sangre.

-Ahora, muéstrame tu lealtad a la ciudad.

La agarró por la empuñadura con ambas manos, rodeándolas en si mismas, para apuntarse justo al centro de la cabeza. Entonces, con la mano izquierda, se sostuvo con esos guantes metálicos los largos cabellos oscuros, los cuales cayeron sin mostrar resistencia alguna al ser rozados levemente con el filo de la gran espada, la cual brilló por la sangre de sus palmas; no le dolió.

- Excelente, Achlys. Ve, entrena, y muestra fidelidad al ejército para conseguir nuestro objetivo.

Ella se levantó, dio un paso, dejando atrás esos cabellos manchados en rojo.

- Te nombro, Knight A Kronnos, de la Élite Real de SWB.


- Ahí está... ¡Roger!
- Da miedo...
- No te cagues, estúpido... Solo porque Lucifer en persona le haya ascendido a la Élite sin pasar por la Fase Básica... -Soltó con ironía.
- Pues así parece que también te cagas de ella, Loreane.

Al pasar la nueva Knight, vio a los Murmuradores -Curiosamente, así se llamaba a los novatos de la Fase Básica-, en un rincón; sus ojos se clavaron en la mujer de cabello claro que le estaba dando pequeños codazos al hombre. Esta paró a causa del respingo causado por ese pánico... al ver que detenía sus pasos y se acercaba a ellos.

A Roger se le aflojaron las piernas, se dio cuenta que ya se hallaba de rodillas al suelo resbaladizo por el sudor frío que ya caía de su frente. Era absolutamente imposible que ese monstruo con el cuerpo de una bella joven de apenas dieciséis años se hubiera vuelto más grande, más de lo que había hecho.

En apenas un nanosegundo sus garras afiladas vistas como una sombra oscura se deslizaron y apretaron el cuello de piel morena de la mujer, que quedó empotrada contra esa pared de metal oscuro.

La atención de los demonios de alrededor se puso en ese punto, atemorizados.

- Tú... ¿Acaso quieres que me alimente de tu sucia alma, demonio?
- No... ¡No...! Yo...

Sus garras de niebla desaparecieron de repente, dejando al suelo a la pequeña mujer, mirando al monstruo desde abajo, como acercaba sus pies escondidos bajo esa armadura, clara, la de los Knights de Élite.

- Aprecia tu alma, aunque sea sucia. Por lo menos tienes... tienes algo con lo que podré alimentarme más tarde... -Se detuvo al apreciar ese temor que mostraba todos los rostros del lugar; sonrió con maquiavelismo.

Los demonios se quedaron asustados, apartados a una distancia prudente. Solo hubo uno de ellos que salió entre la multitud de rostros pálidos para acercarse por detrás. A los diez pasos, sin girarse, ella se detuvo.

- ¿Qué deseas, Seeker? -Le preguntó con una sonrisa, terrorífica y amable a la vez. Él no la pudo ver, pero si que el Kronnos la identificó como "miedo" y "deseo"... Ambas cosas a la vez.
- Guiarte -Respondió sin más.
- No creo que haga falta; se moverme sola.

Dicho esto empezó a andar de nuevo, pero Seeker ya se había lanzado y le agarró la mano para que se detuviera, provocando un silencio eterno al lugar. Varios subordinados de SWB se llevaron las manos a la boca, pensando lo que se había jugado el chico al mantener contacto con semejante criatura viviente.

- Quiero enseñarte... Achlys.

La sonrisa de ella no se borró cuando se estuvo girando, lentamente a los ojos del chico, que le hizo recordar a la niña que se giraba de esa forma para estirarle de la manga. Su nombre gritado por esa aguda vocecilla todavía temblaba en sus oídos... Después de todo ese tiempo... Después de las guerras... Y de todas las batallas...

Cerró sus dos ojos, y se concentró en los negros de ella, los cuales no reflectaban ni su alrededor. Solo... Venganza; algo que le serviría para efectuar su plan contra su enemigo.

- Te queda bien tu nuevo corte de pelo... -Le sonrió-. Pero creo que te quedaría aun mejor con una armadura y una capa apropiada para pasearte y para los enfrentamientos. La que llevas es de batalla.
- ¿Y la tuya? -Dudó ella, con la ceja alzada, ya que eran asombrosamente parecidas hasta en los destellos de luz que causaban a la vista; tan solo se diferenciaban por las lineas rectas que la cubrían dándole una perfecta forma para cada tipo de cuerpo. Las de ella eran moradas y las de él, rojas.
- Mejor larguémonos de aquí... Estamos llamando demasiado la atención... El Kronnos marca el grado de sigilo de un 2%.
- ¿Y qué? Aquí todos se lo dicen a todos. Ya somos conocidos por toda la base en estos momentos. La mayoría de estos tienen la habilidad de la telepatía...Déjalo... Tenemos que irnos. Igualmente nos esperan en la base 42 B...
- OK. Igualmente no tengo nada mejor que hacer ahora mismo... -Bostezó, y siguió a su compañero, el cual estuvo... agradecido. Por fin... Solo se repetían esas palabras en su mente... “Por fin...”


- ¿”Por fin”? Sin duda no sabe lo que le espera... ¿No crees?

El alarma interno de la chica se activó de golpe, algo extraño en su ser y en la paz de sus tierras. Pero algo había alterado el rumbo de las esferas y el destino. Algo que justamente se hallaba encima de la barandilla de madera del mirador sagrado, observando como la chica de cabellos rubios se acercaba a él con pasos pequeños y lentos; a no ser por su rostro calmado, todo el mundo hubiese pensado que estaría asustada. Después, la misteriosa sombra vestida con capa, se giró para ver la eterna puesta de sol del lugar.

- ¿Qué haces en Silimaurë? -Preguntó. De sus manos apareció de repente una gran espada, ancha y plateada, la cual brillaba como el sol del crepúsculo que se estaba escondiendo entre las montañas.
- Como si no pudiese venir cuando quisiera... Estos son unos mundos libres. Al menos para mí... -Suspiró, dejando salir pequeñas risitas sin mostrar su rostro.
- ¡Te he preguntado que haces...!
- ¿Acaso pretendes luchar, Princesa de Silimaurë? -Esta vez se giró para dejar observar su ojo relucir en rojo, siniestro. Sus labios estaban tapados por un pañuelo oscuro, por lo cual no se veía que se movían, pero había ironía en sus palabras.
- Si es necesario para que te vayas sí. Aquí ya no te necesitamos, ya que nunca nos has prestado tu apoyo ni tu ayuda... -Con un rápido movimiento, sus cabellos se ajustaron por completo, anudados en forma de una coleta alta a la cabeza de la chica.
- Tampoco es que os lo deba. Vosotros decidisteis quedaros... ¿No?
- ¡Calla! ¡No nos diste ningún lugar donde pudiéramos ir! ¡Tuvimos que quedaros alejados de los humanos, de los ángeles y de los demonios!
- Aun así sigues manteniendo contacto con los Arcángeles Traidores... -Se giró, aun sujeto a la barra con ambos pies, y la mano izquierda. La derecha la usaba para subirse la máscara de tela, la cual constantemente le resbalaba.
- Me ayudarán a combatir contigo...
- ¡DIOS! Ya me he metido en la Tercera Guerra de SWB... La primera, cuando intentaron invadir la ciudad los ángeles... La segunda, cuando la invadieron los demonios... ¿Y ahora qué? Ellos ya tienen SWB. Vosotros ya tenéis Silimaurë. ¿Acaso queréis el mundo de los humanos?
- No me pongas al mismo nivel de los demonios, Aeldon...
- Después de tanto tiempo pronuncias mi nombre... ¿Eh? -Hizo una sonrisita picarona, y se levantó de allí, dejando ver su alta silueta-. Y no, no te ponía al mismo nivel. Se que tu serás capaz de retarme ahora mismo y aquí mismo.

Lo que le causó realmente espanto a la chica, el cual no mostró, era que Aeldon mantenía su ojo izquierdo completamente tapado por el mismo pañuelo que no dejaba ver su boca. Algo oscuro y poderoso se podría hallar detrás.

- Acertaste, Príncipe de SWB... ¿O debería decir, ex-Príncipe? -Cuestionó, empuñando la espada con las dos manos; era difícil de creer que pudiera sostener semejante metal con esos brazos tan pequeños.
- No importará lo que digas. Importará lo que suceda... Ah, y puedes atacarme. No pienso luchar contra ti, Selene. Eres una pieza clave para este juego.
- ¿Pieza clave? ¿Después de abandonarme piensas utilizarme? Típico de ti.
- Te sigue afectando demasiado el odio. Ese era un error que cometí...
- Los errores se acaban pagando tarde o temprano...

Con sigilo y rápido, Selene se acercó apuntando al pecho del chico, el cual quedó atravesado al instante por la espada con un corte limpio, el cual apenas dejó sangre salir... A decir verdad, no salía sangre en absoluto... Ni una gota. La chica intentó sacar la espada incrustada, pero a pesar de sus esfuerzos, no pudo. Fue cuando el chico desvió su mirada.

- Te dije que no te atacaría, no que no me defendería si lo intentabas tú.
- Serás...
- Sabes que tengo que hacer algo antes de morir, Selene. No puedo abandonarla ahora...

Su mano enguantada se colocó encima de la mano pálida de la chica, y con fuerza, la ayudó a sacar la espada de su pecho. Sin embargo, provocó dolor por parte de la Princesa de Silimaurë, la cual dejó caer la espada al suelo de tierra, la cual hizo un estruendo, mientras se miraba la mano completamente seca, como si solo huesos y piel habitasen en ella, habiéndose comido por completo la carne y la sangre de sus venas.

- Monstruo...

Miró fijamente su ojo al levantar el rostro. Él no mostraba expresión esta vez.

- Es algo natural. La luz y la oscuridad nunca podrán estar unidas. Un error... Tan solo fuiste un error...

Algo invadió de rabia a la chica... Absoluta rabia.

- ¡Vete! ¡Fuera de este mundo! -Saltó Selene, incontrolada. Recibió una sonrisa por parte de Él.
- Tranquila, tranquila... Todo se solucionará al final. Como dijiste, pagaré por mis errores. Y pagaré un alto precio...

Después de ese día, se movió la eterna puesta de sol de Silimaurë, dejando casi ver las estrellas.


~



Especial Chapter 5: Alone




Estaba solo, entre ese mar de sangre oscura. Sus pies manchados rozaban esa substancia con orgullo de haber sido derramada. Los cadáveres se hallaban dispersados, aun con caras de asombro después de haberse topado con la misma muerte en forma humana.

Los ojos del príncipe relucían misteriosamente, ansiosos, desde que se levantó de su cama en busca de alguien... Que deseaba encontrar.

Ya nadie podría detenerlo en su búsqueda.

Ni siquiera ese objeto encontrado debajo de las escaleras, escondido de las miradas ajenas, de las cuales tenía miedo. El niño lo agarró fuerte de una mano de terciopelo, y lo fue arrastrando por su camino.

Ya que en esos ojos de cristal, vio a través el pasaje que lo conduciría hacia El Lugar Mejor.

Entonces, su sonrisa sonrió. Ya podía avanzar.






Tan solo oía en susurros, entre esa misteriosa melodía:

Sleep, my little monster...

Sueños de Ángeles Caídos: Apocalipsis, Tercera Parte

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jueves 18 de junio de 2009


Música:

En MP3

  • 24 - Jem MU RS
  • Alexithymia - Anberlin MU RS
  • Angels - Within Temptation MU RS
  • Blood Theme - Daniel Licht mu RS
  • Boulevard of Broken Dreams - Green Day MU RS
  • Dance with the devil - Breaking benjamin MU RS
  • Dearly Beloved - Yoko Shimomura MU RS
  • Famous Last Words - My Chemical Romance MU RS
  • Forgiven - Within Temptation MU RS
  • Haunted - Evanescence MU RS
  • Hells Bells - ACDC MU RS
  • Hero - Nickelback MU RS
  • I miss you - Blink 182 MU RS
  • I'ts the fear - Within Temptation MU RS
  • Lithium - Evanescence MU RS
  • Main Theme - Kawai Kenji MU RS
  • My immortal - Evanescence MU RS
  • Rebirthing - Skillet MU RS
  • Response of souls song - Yasuharu Yakanashi MU RS
  • Somnus Nemoris - FFXIII MU RS
  • Soul Eater - Ez2on MU RS
  • Thanks for the memories - Fall Out Boy MU RS
  • Un sincorazón en el reino de los corazones - Porta MU RS
  • What have you done - Within Temptation Ft- Keith Caputo MU RS

PACK ACTUALIZADO
MU RS

Capítulos:

En PDF y RAR

  • Prefacio MU RS
  • Génesis MU RS

~ Primera Parte MU RS

  • Chapter 1: Leyendas MU RS
  • Chapter 2: Crímenes MU RS
  • Chapter 3: Alucinaciones MU RS
  • Chapter 4: Espíritus MU RS
  • Chapter 5: Reencuentros MU RS
  • Chapter 6: Pasado MU RS
  • Chapter 7: Principios... De Seeker MU RS
  • Chapter 8: SWB MU RS

~ Segunda Parte MU RS

  • Chapter 1: ¿Game Over? MU RS
  • Chapter 2: ¿Espejo? MU RS
  • Chapter 3: [Próximamente] MU RS

~ Tercera Parte MU RS

  • [Próximamente]

~ Especiales MU RS

  • Especial Chapter 1: Sueños MU RS
  • Especial Chapter 2: Significados MU RS
  • Especial Chapter 3: Alma MU RS
  • Especial Chapter 4: El monstruo MU RS
  • Especial Chapter 5: Alone MU RS
  • Especial Chapter 6: Seekira, la Princesa Valiente MU RS [Proximamente]

    PACK ACTUALIZADO
    MU RS

    Vídeos:

    • Opening 1: [Próximamente] MU RS
    • Opening 2: [Próximamente] MU RS
    • Opening 3: [Próximamente] MU RS

    • Ending: MU: (Versión 0.5: MP4: MU RS / AVI: MU RS) (Versión 0.7: MP4: MU RS / AVI: MU RS) [FINAL: Versión 1.4: MP4: MU RS / AVI: MU RS]
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[II] Chapter 2. ¿Espejo?

lunes 27 de abril de 2009




" No voy a morir; no puedo.. ."

Abrió los ojos, por fin, respirando entrecortadamente y autoconvenciéndose de que había sido tan solo una pesadilla. Eso sí, de las más terribles. Seguramente se daba presente ese hecho por el lugar y los pocos aires que la envolvían.

Hasta la cama del mundo humano era más cómoda que esta especie de cámara de cristal blanco, translúcido y totalmente frío y duro como el más grande de los diamantes. La pequeña habitación con una luz parpadeante solo mostraba ese objeto. Le habría dado un escalofrío, pero le gustaban, no quería desaprovecharlos en ese mundo desconocido.

Así que quiso explorarlos.

Eso sí, primeramente se fijó en dos puntos:

No llevaba sus ropas anteriores; ahora unos finos vestidos blancos y aireados le producían cosquillas rozando su piel pálida al parecer moverse por voluntad propia.

La segunda hipótesis es que no había salida...

No se desesperó. Volvió a cerrar los ojos. Escuchó voces lejanas; algunas se referían a ella. Cuando pronunciaban su nombre lo hacían con respeto, al menos casi todos.

El ser que identificó como Seeker, con su voz totalmente impregnada de sentimiento sin miedo, la nombraba con absoluta tristeza; solo eso...

Se sentó; esta vez encima de esa cúpula donde había estado encerrada; ahora le parecía blanda y cómoda. Hizo una leve mueca y desvió los ojos unos milímetros. Eso no le gustó. Paró atención:

-¿Podrá salir por su propio poder?
- Claro, como si quiere destruir todo el Cuartel; lo podría hacer -Explicó otra voz con indiferencia-. Pero no sabe aun que tiene ese poder al alcance de sus manos, y no muestra fuerzas para buscarlo -Añadió, ya más interesado.
- No entiendo nada... -Suspiró; era sincero, todo eso lo mantenía en un estado de confusión-. Parecía ser mucho más fuerte que antes...
- Al parecerse a Él, ¿No? -Sin esperar la obvia respuesta afirmativa de su receptor, continuó-. Que sepas que aun tiene que ser mucho más fuerte; aun no se parece del todo. Y lo verás claramente en la prueba que le he ordenado a mi pequeña Nyx...

Se oyeron flojas risas siniestras, desde lo lejos.

El eco disminuyó claramente. Unos pasos se acercaban. Les paró más atención; tenía que estar alerta, puesta en la situación con esos cinco sentidos que todavía conocía. Una alejada parte de su mente dudaba que tuviese tan pocos.

Pudo averiguar la estatura y la complexión con tan solo esos pasos. Más o menos 1,55 cm, delgada; hasta su carácter: Pasos ágiles y saltones, con una sonrisa en la cara, estaba alegre o fingía fenomenal; eran pasos silenciosos, como si hubiese estado entrenada para ello, para ser como el aire. Debía tener algún poder especial, ya que no se podría oír un fuerte viento jugar con sus cabellos por casualidad.

Su aura no era normal, claramente. Era poderosa, pero no le intimidaba. Aun no. Ahora tan solo la respetaba por ser un aura misteriosamente grande.

Y tal como temía, iba a por ella. Se situó detrás de la fina pared. Hasta podía apreciar el color del aura con los ojos abiertos: Plateada. Era brillante y agradable a la vista, pero no a la suya. Le hacía entornar los ojos a causa de la ceguera.

La pared se abrió mostrando una desconocida a la vista de donde había estado el aura anteriormente. Su dueña pareció oscura en comparación, aunque poseía largos cabellos platinados y ojos que no la temían. Así que mostró una sonrisa, a su invitada. Ella le devolvió otra mucho más depredadora, le recordaba a alguien esa expresión, pero su mirada no se debilitó al pensar en...

- Me imaginaba que saldrías más pronto -Dijo como saludo.
- Se está cómodo aquí.
- No sabes mentir... -Se burló. Pero calló de golpe, con su expresión, al toparse con esa mirada intimidante-. Soy Nyx... -Hizo un esfuerzo para levantar la mano y ofrecérsela.
- Ashley -Se presentó simplemente, siguiéndola mirando sin dar el más mínimo hecho de coger su acto cortés. Así que la pequeña Nyx se serenó.
- Creo que pronto esa palabra no te nombrará...

Se rió y salió de la habitación; a Ashley le sonaba esa risa.


- Tengo que contarte varias cosas importantes. Deberías saberlas para poder estar en este lugar centradamente.

Dicha esta información, levantó su mirada turquesa de sus dos bolitas mareantes, del tamaño de su puño, que giraban alrededor de su mano; eran unos juguetes divertidos, al menos para ella, de colores blancos y negros, cambiantes; como si fuere un líquido viscoso que se fusionase, se desproporcionase y se dividiese con una asombrosa facilidad y en cuestión de segundos. Giraban en órbita, su dedo índice era el centro de esta.

- Adelante... -Afirmó. Ya había observado en el anterior silencio lo que le rodeaba esta vez.

Las dos habían andado bastantes pasos entre pasillos iluminados en rojo, hasta llegar al final de uno de ellos, donde acababa en una sala circular, pequeña. Una luz colgada del techo era todo lo que había.

Ashley se había apoyado en la pared más cercana a la salida, con los brazos cruzados, esperando algo por parte de la otra chica. Nyx ordenó a las dos esferas para que subieran y girasen alrededor de la luz.

- Estamos en el Cuartel General de las afueras de SWB. En Seeythe, se nombra Psyxk -Empezó a explicar, llamando la atención de Ashley para que bajara la mirada y la fijara en sus ojos.
- ¿Seeythe? -Preguntó, también con el extraño acento que pronunció anteriormente Nyx. No le costaba en absoluto; parecían siseos de serpiente.
- Es el idioma de este lugar. También fue inventado por... -De repente, calló, y las bolas explotaron en mil pedazos-. Bueno, como todo lo demás -Se apresuró en decir, con la anterior frase inacabada, mostrando un ligero rastro de nerviosismo.

Ashley hizo una pequeña mueca. Aun no le iba a decir de quien se trataba.

- ¿Y quien gobierna?
- El Gobernador Supremo de la Organización; llamado Lucifer -Presentó con forzado y burlón respeto-. Junto los demás miembros. Seremos nueve contigo.
- No tengo intenciones de unirme sin saber primero vuestro propósito.
- Entrenarnos para matar al Creador -Explicó sin pausa-. Desapareció; pensábamos que había muerto, pero con tan solo... eso era prácticamente imposible. Creemos que está reclutando también un ejército para atacarnos en cualquier momento.
- ¿Al decir Creador te refieres a Dios? -Recordó la chica que los humanos llamaban a Dios también "Creador". Le vino a la cabeza el odio que había tenido por ese Dios y los humanos que lo seguían. Era extraño; lo recordaba, ensangrentada, pero no sentía lo mismo hacía eso. A decir verdad no sentía absolutamente nada al respecto...
- Sí, algo así -Se encogió de hombros, aburrida-. Y a nosotros nos echó de su mundo. Su anterior mundo, hasta caer a La Tierra.
- Sois ángeles caídos; demonios -Dedujo.
- ... Y tú también.

Esta vez si que un fugaz escalofrío pasó por los puños de Ashley.

- ¿Me echó del Cielo?
- Así es. Eso que primero se introdujo dentro del cuerpo de Lucifer para poder bajar también espiritualmente, y luego separarse de él para buscar un nuevo cuerpo mientras se creaba otro.
- ¿Entonces como nos echó luego a nosotros?
- Ni idea. Ese misterio todavía no se sabe. Solamente sabemos que bajó para crear un mundo paralelo dentro de La Tierra. El centro de este mundo es esta ciudad -Extendió los brazos, como si la presentara cordialmente.
- No recuerdo absolutamente nada... -Se llevó una mano en la frente, apartándose su oscuro pelo-. Ni cuando me echó del cielo, ni cuando... No lo se, ¿que hacía antes...? Solo me viene a la memoria una ciudad destrozada... -Pensó, sin decir lo que también le pasaba por su mente.
- Sí; los suburbios. Es SWB. Fue cuando los demonios entramos y nos apoderamos de la ciudad... -Paró y empezó a andar otra vez hacia la salida, con esos pasos ligeros como el viento-. De momento ya sabes algo, bastante y todo. Poco a poco irás recuperando la memoria. Ahora tan solo sígueme.

Ashley le hizo caso. Estaba completamente perdida en ese mundo que debía ser el suyo.

Pero faltaba... algo...


El Monstruo despertó de golpe. Hizo añicos todas las rocas, árboles y tierra que se hallaba a su alrededor. Respiraba fuerte, le faltaba aire... Seguía manteniendo la espalda curvada por culpa de las largas garras que llegaban hasta el suelo. El plasma brillante y blanco de las mangas oscuras, como el de sus ojos, se movía como si tuviera vida propia, y enormes ganas de marcharse por miedo a la bestia.

Empezó a correr a una velocidad descomunal, rompiendo todo lo que había a su alrededor; se agarraba a los árboles con brazos y piernas, de cuatro patas, y los rompía en el momento que debía saltar al otro.

Empezó a susurrar palabras chirriantes y fantasmagóricas, pronunciadas con odio y enormes gruñidos. Sus pasos dejaban un leve rastro de fuego helado, de color azul.

Cada vez gritaba con más intensidad el hechizo, con proporción al resultado. El bosque iba quedando en llamas.

De repente, el tiempo pareció detenerse poco a poco. Él paró de golpe, empezando a respirar otra vez mientras las llamas lo rodeaban con más lentitud de lo normal.

- ¿Que fuerte te sientes, no Monstruo?

Esa voz salió de dentro de él, por los mismos labios hinchados y sangrientos.

- Tengo nombre, y tu mismo me lo pusiste -Gruñó el monstruo.
- Si, te lo puse, Asura -Le habló, manteniendo la calma.
- Tenemos que destruirla antes de que te mate. Es la única que puede hacerlo. Es un peligro, el mayor.
- Confío en ella, Asura.
- Pero no en Achlys.
- Confío en ella... -Repitió, más flojo, bajando la cabeza.

Sintió un fuerte dolor de cabeza, insoportable, lleno de chillidos. Se arrodilló y sus garras apretaron fuerte su cabeza a través de todo su pelo oscuro.

Cuando levantó el rostro, reía... Mostraba un ojo blanco... Y el otro, estaba empezando a transformarse de tonos violetas. Era siniestro.

- ... Mataremos... La mataremos...


Se apartó el pelo rubio por detrás de las orejas puntiagudas, bajó la mirada e introdujo la pluma para mojarla en tinta.

Extendió el suave pergamino encima de la mesa de madera clara y rústica, que daba calidez a la estancia, para empezar a escribir iluminada por tenues velas.

" Las partes se empiezan a descontrolar, absolutamente todas. El Mundo Creado no se da cuenta de ese peligro. Este sí. Y eso que fue Prueba de un Mundo Creado; abandonado a su suerte.

La Extrema Creación, la Suprema Creación y el Gran Maldito, contra el Creador, librarán la segunda batalla de SWB.

Solo hay que esperar a que el futuro salga predicho, no por mi. Yo me encargo de resolver las dudas del pasado. "


Los pasillos empezaron a hacerse más estrechos, más oscuros, casi no se permitía la movilidad.

Nyx se fue alejando cada vez más rápido, Ashley no podía alcanzar sus pasos, así que la perdió de vista. El eco de las risitas era fantasmagórico.

Se perdió en medio de ese laberinto oscuro, en el cual debía estar levemente agachada para poder pasar sin demasiada dificultad.

Ven... Ven...

Empezó a correr sin mirar a su alrededor, sin saber a donde se dirigía. Solo corría, solo oía sus pasos resonantes en melodía.

Se acercaba cada vez más a ella; esa voz, ese Monstruo susurrante que solo se había mostrado en sueños...

Ashley se encontraba débil; hasta sus pasos eran más pesados y menos rápidos.

Paró, y el silenció reinó entre ese océano; entre ese mar de reflejos...

Estaba en medio de un gran laberinto de espejos rectos y colocados de raras maneras. Lo cubrían todo; hasta el suelo era de espejos, colocados rectos, paralelos, en diagonal... Igual que las paredes o el techo, formando caminos grandes, pequeños o demasiado diminutos como para poder pasar tan solo un pie.

Hasta parecía que esos cristales reflectantes se sobreponían unos a los otros, y se duplicaban a su vez; unos aparecían de repente mientras otros se desvanecían sin dejar rastro...

Se vio completamente rodeada por esos objetos movibles, y a causa de eso, ya no encontraba ninguna otra salida. El laberinto se había cerrado, manteniéndola prisionera dentro.

La voz; esa voz fantasmagórica, la de esas risas, estaba con Ella, en esa estancia.

- ¿Quien eres? -Preguntó Ashley, dirigiendo su mirada hacia todos los lados, notaba una presencia diferente a la de ella, o a la de Nyx, o a la de cualquiera que hubiese venido antes, pero no notaba otro cuerpo.

Estrechó la mirada en oír mínimamente que esa voz se tomó unos segundos para respirar y contestar.

- Soy tú... Escúchame...
- Mentira -Interrumpió Ella, haciendo callar la voz, algo que no le había gustado en absoluto a su portador. Lo demostró con el acto de mover las paredes y los suelos, como por causa de un terremoto.
- ¿Estás realmente segura? -Preguntó, con voz suave y raramente calmada.
- Se perfectamente quien es Yo.

Ashley empezó a andar, rodeando el pequeño circulo de espejos, tocándolos; rozándolos prudentemente con la punta de los dedos, como si pudieran estallar en cualquier momento.

La voz, que sonaba de todos los lugares, en eco, se rió.

- Mentira -La imitó, con una risa aun más estridente. Al instante notó como que algo helado le agarraba la mano que mantenía en el espejo; no iba a soltarla.

Como por un acto reflejo, Ashley miró el cristal. Algo había abducido su brazo derecho dentro de él.

Por la obertura limpia de donde estaba introducido, empezó a brotar limpia y abundante sangre carmesí.

Iba absorbiéndole cada vez más el brazo, como un tornado de esa substancia que empezó a olerse por todo el lugar, resbalando, cayendo al suelo y manchándolo infinitas de veces a causa de los innumerables espejos.

Se resistió, con una débil mueca de esfuerzo; sus ojos relativamente pálidos se estrecharon. Pero pudieron observar la figura que se formaba delante de Ella, tan rápido como las aguas correr. Era su reflejo, y a la vez no. No... No podía ser Ella.

Mostraba unos ojos completamente negros y brillantes, como azabaches potentes; producían escalofríos con tan solo mirarlos. A parte de eso, también su expresión era diferente.

Sonreía; cruelmente, como con sed; sed de esa sangre que seguía resbalando, sed de venganza.

- Mírame... Escúchame... -Le ordenó esa copia, aun con los ojos todavía más abiertos y una expresión serena; parecía una loca-. Dime que eres. Qué recuerdos tienes. ¡Dímelo! -Gritó con furia. Todos los espejos sintieron miedo a ese tono; se agrietaron. De esos agujeros negros salió más y más sangre. Lo iba inundando poco a poco con esa humedad y ese olor. Ya era una piscina de un palmo.

Ashley ni siquiera gritó... El dolor ni siquiera podía mantenerla en pie. Solo el brazo atrapado impedía su movimiento. Decidió contestar...

- No soy humana; no se lo que soy... No recuerdo nada... Solo una vieja ciudad destruida y... Mis manos manchadas de sangre...

La sombra oscura rió, se rió de ella.

- ¡Qué servicial! ¡Y que bonito! ¡¿Te piensas que fuiste tú quien mató a todos con esa ansia de poder?! -Se volvió a reír. Algunos de los espejos se rompieron y quedaron convertidos en ceniza, solo provocando en el lugar todavía más sangre saliendo a chorros.
- ¿Entonces... quien...? -Pudo preguntar aun en un susurro. No podría hablar mucho más...
- ¡Yo! ¡Tu otra parte! ¡La que te hizo llamar la atención primeramente para dejarte ver como eras! ¡Como éramos! Soy Tú, Ashley... Y mírate que eres ahora después de abandonarme; estás completamente vacía, débil... Aún más que antes.
- Eres... Un... Monstruo descontrolado...
- ¡¿Y tú?! -Explotó, aun más fuerte-. Juntas podríamos aprender a controlarnos... -Bajó su tono de voz a uno mucho más suave, como un oleaje cambiante que olía a sangre, un mar en absoluta calma en el cual llegaría otra vez la tormenta pronto-. Cuando me tenías, lo poseías todo; poder, almas, sangre... Todo para poder alimentarnos sin necesidad de combatir contra otro en un Juego de Almas; completamente solas.

Ella se acercó todavía más al espejo, con la mirada ordenó a Ashley que colocara la otra mano justo donde estaba apoyada la suya, para tener un mínimo contacto con su copia imperfecta.

El roce de ambas manos, al final sucedió. El ambiente se volvió hielo, pura escarcha envuelta de aire impregnado de miedo. El frío le había hecho despertar.

Las amargas risas seguían sonando sin poder cesar, pero los gritos hicieron menguar su intensidad.

Mientras el monstruo la absorbía, toda la sangre convertida en espejos de su color, entre la helada temperatura, tembló.

Causó una gran explosión, como si esa niebla que ahora dominaba el aire fuese misma nitroglicerina.

De allí salió un solo ser, con la cabeza bajada, andando lentamente hacia una pared de espejos que empezó a agujerearse sin dificultad alguna.

Sus pies totalmente cubiertos dejaban un ligero rastro de ceniza.

En uno de los altos y estrechos pasillos laberínticos, estaba Nyx sentada en un pequeño asiento de terciopelo y espuma esponjosa; parecía cómodo. Era amarillo a causa de la luz de las velas introducidas en la misma pared de metal.

La joven de cabellos plateados levantó la cabeza y la vio.

- Ya era hora de que despertaras -Suspiró.
- Me ha servido; era lo único que necesitaba -Contestó como explicación la chica de cabellos negros. La miró a los ojos, con los suyos completamente oscuros y relucientes.
- ¿Su cuerpo sin alma, completamente vacío?
- Exacto... Vamos a llevarnos bien, pequeña Nyx.
- Por supuesto, Achlys -Sonrió pícaramente-. Ves ahora a ver a Lucifer, te dirá lo que tienes que...
- Bah -Interrumpió; ya estaba al final del pasillo, habiéndose aparecido misteriosamente-. Ya se que tengo que matar a Aeldon, y eso haré.


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